La selva. Expresiones derramadas de hombres selváticos cosmopolitas.
            

No fue un camino de rosas. El camino del hombre en un entorno de belleza y lucha, el destino incierto, las estaciones periódicas, mejor con compañía.
           

El misterio del agua y su poder.
Está basada en el documento novelado “el antropólogo inocente”, en el que se narra verazmente y en primera persona la experiencia de un antropólogo inglés con un grupo étnico del Camerún, los Dowayos de las montañas. Hay un momento del relato en el que el protagonista contacta con un importante hechicero de la zona, quien le muestra sus poderes para provocar la lluvia.
           

Sombras. Esta canción fue seleccionada dentro de la Convocatoria Rock en la Red de la Fundación Autor. Es una apología del gris en contra de los extremismos del blanco y el negro.
            

Si tu te vas. Esa sensación de que cuando algo acaba no hay nada después, ni es concebible que vuelva a repetirse.
            


Ríos de pasión. Fue una de las canciones que escribí en 1998, allá en Mongolia. Muestra el lugar mágico adonde llevan nuestros sentimientos. Cuenta con la colaboración del baterista Pancho Brañas tocando el charles y de la cantante Susana Raya en los coros.
            

Moho. Como cualquier máquina, necesitamos utilizar todo nuestro potencial, para evitar que se oxide.
            

El desierto de los hombres pobres. Tránsito hasta lugares abiertos, bombeando el aire en llamas, la tierra caliente, las danzas de los esteparios.

Los Mares del Sur. Visita a los mares lejanos a través de pensamientos oníricos.

El monstruo de la niñez. La semilla del desconsuelo que nos llega enterrada en los recuerdos.

Pueblo Indio. Es una de mis canciones más antiguas. Recuerdo que la escribí junto a una alberca, mientras el agua caía y la acabé sentado en la cama, a la hora de la siesta. Sería el verano del año 85 o algo así. En esa época resultaba una canción algo extraña, sin embargo, a la gente le gustaba bastante. Años más tarde fue premiada en un concurso de canciones.

Dame una visión. Esta canción la escribí una mañana como otra cualquiera, durante el paseo desde mi casa al trabajo. Pensé que iba a olvidarla durante la mañana, pero afortunadamente quedó en mi memoria su esencia, para ser terminada más tarde. Es una canción de amor con intercambio de perspectivas vitales.

Bella Donna. Es una canción bastante antigua. Se compuso con la voz y un tambor, de allí su simplicidad armónica y su complejidad rítmica. Dejé que saliera lo primero que se me ocurrió. Y eso fue la historia de un hombre amorosamente no correspondido, que decide ir a un pais remoto, abrazar la fe islámica, y rodearse de mujeres. Mas no por ello deja de echar de menos la que no consiguió.

El rey de ojos abiertos. La escribí en un viaje desde Teruel hasta Soria, mientras atravesaba el desierto de los Monegros. Recuerdo en la televisión del hotel la imagen de Francis Ford Coppola hablando del rodaje de Apocalipsis Now. Su forma de acercarse a la realidades, su pasión por el trabajo y por captar la profundidad de los personajes. Ello me incitó a crear algo de la nada y, así, fui gestando la canción sobre un rey humilde y desanimado, que quiso huir de su destino.

Caos. De como el caos puede estar más en nosotros mismos que en el orden natural.

Santivériz. La historia de un escritor de guiones de televisión desequilibrado por tanta censura.

Los ojos de zamla y la colonia de los ojos blancos. La escribí en Hasting (Inglaterra) un verano de 1986 ó 1987. Recuerdo que compartía habitación con un tipo de Arabia Saudita, y fue él el primero en darme su asentimiento. Es una canción simple y misteriosa. Por eso la he producido de varias maneras, y porque el enfoque inicial, en pleno auge del pop rock hispánico no le hacía mucha justicia.

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